
4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor.
5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
Con el paso del tiempo, la rutina espiritual puede reemplazar la pasión genuina por Dios. Seguimos creyendo, sirviendo y cumpliendo responsabilidades, pero el corazón puede enfriarse sin que lo notemos. El ayuno nos detiene y nos invita a examinar con honestidad nuestra relación con Él.
Volver al primer amor no significa regresar al pasado, sino recuperar la sencillez, la dependencia y el deseo sincero de agradar a Dios. Es volver a disfrutar Su presencia, Su Palabra y la oración, no como obligación, sino como un deleite.
Dios no nos reprende para alejarnos, sino para atraernos nuevamente a Su corazón. Este día es una invitación a arrepentirnos, a ajustar prioridades y a renovar nuestro compromiso de caminar cerca de Él, recordando por qué decidimos seguir a Cristo desde el inicio.
Señor, hoy vengo delante de Ti con humildad. Renueva mi amor por Ti y restaura mi deseo de buscarte. Quiero caminar contigo con un corazón sincero y dependiente. Amén.