
10 Estad quietos, y conoced que yo soy Dios;
Muchas veces hemos anhelado escuchar la voz de Dios, pedirle que nos hable claramente, que nos muestre que hacer, o que traiga dirección a nuestra vida. Pero en medio de tantas voces, preocupación, afanes y ruido exterior, nuestro corazón se distrae, y se hace difícil reconocer su voz.
Salmo 46:10 “Estad quietos, y conoced que yo soy Dios”
Dios muchas veces no habla en medio de la desesperación, sino en la quietud de un corazón rendido. El ama revelarse en lo sencillo, en el silencio en esos momentos donde dejamos todo a un lado, para simplemente descansar en su presencia.
Así como ocurrió con el profeta Elías, el Señor no estaba en el viento fuerte, ni en el terremoto, ni en el fuego, sino en un silbo apacible y delicado.
1 Reyes 19:11-12 “Pero Jehová no estaba en el viento…ni en el terremoto… Ni en el fuego; y tras el fuego un silbo apacible y delicado”.
Que hermosos es saber que Dios está hablando hoy. A veces lo hace a través de un susurro al corazón, un sentir profundo en el espíritu, un versículo que cobra vida, una palabra que llega en el momento exacto o una paz sobrenatural que abraza el alma.
El Espíritu Santo hoy, nos hace una invitación: a detenernos un momento, guardar silencio, alejarnos un poco del ruido, y volver a su presencia. Allí, en lo secreto, nuestro corazón comienza a descansar, y nuestros oídos espirituales, pueden escuchar su voz con claridad.
Cuando aprendemos a estar quietos delante de Dios, Él tare pasa a nuestro corazón, gozo al alma, y dirección a nuestra vida. Su presencia llena los vacíos, calma as tormentas internas y nos recuerda que nunca estamos solos.
Hoy es un buen día para, parar un momento, hacer silencio y permitir que Dios vuelva a hablar a tu espíritu. Él sigue susurrando amor, dirección, y vida a aquellos que deciden, acercarse a su presencia de todo corazón.
Señor, ayúdame a apagar el ruido del mundo para poder escuchar el susurro de tu voz. Que en la quietud de tu presencia encuentre hoy la paz y la dirección que mi alma necesita. Amén.