Lamentaciones 3:23
“Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”
“Por las misericordias de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.”
Lamentaciones 3:22
Hace pocos meses pudimos ver cómo se estremeció nuestro país, a causa de un gran sismo y en medio de todo lo que vivimos, el temor, la angustia, también pudimos experimentar la gran misericordia de Dios.
La misericordia nos habla de un Dios que mira nuestra condición y se conmueve.
Un Padre que, aun conociendo nuestras infidelidades, sigue extendiendo Su mano y llamándonos de regreso a Él.
“Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.”
Lamentaciones 3:23
Como personas y como nación, muchas veces hemos puesto nuestra confianza y nuestro corazón en cosas que no son Dios.
La idolatría nos aleja de Aquel que nos ama profundamente. Pero cuando el Señor nos llama a dejarla, no lo hace para quitarnos algo, sino para devolvernos a la fuente de la vida.
“Yo Jehová: este es mi nombre; y á otro no daré mi gloria.”
Isaías 42:8
No sabemos todo lo que Dios está haciendo en medio de las circunstancias que vivimos, y no debemos apresurarnos a decir que cada tragedia es un castigo suyo. Pero sí podemos permitir que estos momentos nos hagan detenernos, mirar nuestro corazón y preguntarnos con humildad: ¿hay algo que está ocupando en mi vida el lugar que solamente le pertenece a Dios?
Su llamado sigue siendo un llamado de amor:
“Deje el impío su camino… y vuélvase á Jehová, el cual tendrá de él misericordia; y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.”
Isaías 55:7
Quizás ayer sentimos miedo y recordamos lo frágiles que somos. Pero qué hermoso es saber que, aun cuando todo alrededor se estremece, podemos correr a los brazos de un Dios que permanece firme.
“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.”
Salmo 46:1
Hoy, más que señalar al mundo, volvamos nuestro corazón a Él. Dejemos que Su amor nos examine, que Su misericordia nos lleve al arrepentimiento y que Su presencia nos vuelva a recordar dónde está nuestra verdadera seguridad.
Dios te continúe bendiciendo.