Efesios 5:18 (RVR1960)
“...sino sed llenos del Espíritu.”
Versículo central — Efesios 5:18 (RVR1960)
“…sino sed llenos del Espíritu.”
Pablo nos dice que debemos ser controlados constamente por el Espíritu Santo de momento en momento. La idea que estás expresando es correcta. De forma breve y explícita, podríamos entenderla así:
“Sed llenos del Espíritu” significa permitir que el Espíritu Santo tenga el control de nuestra vida continuamente: de nuestros pensamientos, decisiones, palabras, emociones y acciones.
No significa recibir más cantidad del Espíritu Santo, sino ceder cada día más nuestra voluntad a su dirección.
Podemos resumirlo así:
Ser llenos del Espíritu Santo es vivir momento a momento bajo su dirección, buscando hacer la voluntad de Dios y no simplemente dejarnos llevar por nuestros propios deseos.
Hechos 2:4
«Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen». Aquí se marca el nacimiento de la Iglesia cristiana a través de un milagro de empoderamiento y comunicación sobrenatural.
Para entenderlo de forma muy concreta, se resume en tres puntos:
- Inclusión total («fueron todos llenos»): Dios derramó su Espíritu sobre cada creyente presente, sin importar su rango. Ya no era un privilegio solo para profetas o reyes, sino una promesa para todos.
- Habilidad sobrenatural («hablar en otras lenguas»): Los discípulos recibieron la capacidad de hablar idiomas humanos que no conocían. El objetivo era que los extranjeros que estaban en Jerusalén entendieran el mensaje de Jesús en su propio idioma nativo.
- Control divino («según el Espíritu les daba»): No fue un invento humano ni un arranque emocional. El Espíritu Santo fue el autor directo que guío y dió el poder para que esto sucediera.
En una sola frase: Es el momento donde Dios capacita a personas comunes con su poder para que puedan llevar el mensaje de Jesús a todas las naciones.
Cabe destacar que la expresión “sed llenos” nos habla de una necesidad continua. Nuestra relación con Dios no puede vivir únicamente de experiencias pasadas.
Lo que recibimos ayer no sustituye nuestra búsqueda de hoy.
Así como nuestro cuerpo necesita alimento y agua constantemente, nuestra vida espiritual necesita permanecer conectada con Dios. Por eso necesitamos regresar diariamente a la oración, a la Palabra y a la presencia del Espíritu Santo.
Hay momentos en los que podemos sentirnos espiritualmente agotados, pero Dios nos invita nuevamente a acercarnos a Él.
No se trata solamente de haber sido llenos alguna vez; necesitamos seguir buscando ser llenos de Su presencia.