Hechos 1:8 (RVR1960)
“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo...”
Versículo central — Hechos 1:8 (RVR1960)
“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo…”
Lucas nos enseña que, para poder obrar milagros, y menciona expresamente que este Poder está inherente en el Espíritu Santo y únicamente en su dominio y que sin el bautismo con el Espíritu Santo realmente no se puede conocer a Jesús como he de conocerle.
Jesús sabía que sus discípulos no podrían cumplir la misión que tenían delante dependiendo únicamente de sus propias fuerzas. Por eso les prometió el Espíritu Santo.
En Juan 14:16-17: podemos leer lo siguiente «Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros».
La palabra “otro” Consolador es significativa. Jesús había estado con ellos, enseñándolos, acompañándolos, consolándolos y guiándolos. Ahora les anuncia que el Padre les dará al Espíritu Santo para que continúe esa presencia de Dios con ellos, pero de una manera diferente y mucho más íntima.
Y después Jesús dice algo todavía más profundo: “mora con vosotros, y estará en vosotros.” Aquí encontramos una diferencia preciosa. Dios no solamente quiere estar alrededor de nosotros; por medio del Espíritu Santo, quiere habitar en nosotros.
Nosotros también enfrentamos responsabilidades, tentaciones, pruebas y desafíos que muchas veces superan nuestras capacidades. El Espíritu Santo nos capacita para permanecer firmes y ser testigos de Cristo.
El poder del Espíritu no tiene como propósito hacernos importantes, sino capacitarnos para vivir y servir de acuerdo con la voluntad de Dios.
No se trata de preguntarnos únicamente: “¿Qué puedo hacer yo?”, sino también: “¿Qué puede hacer Dios en mí y a través de mí?”