
19 Ellos le dijeron: ¿Dónde está tu Padre? Respondió Jesús: Ni a mí me conocéis, ni a mi Padre; si a mí me conocieseis, también a mi Padre conoceríais.
Los fariseos pedían ver al Padre, sin entender que lo tenían frente a ellos en la persona de Jesús. A pesar de su aparente religiosidad, no conocían, ni comprendían la revelación de Dios que tenían delante.
La palabra conocer(ginosko) implica conocimiento profundo e íntimo, no solo intelectual. La expresión conocería al Padre, indica que la única manera de conocer a Dios, es por medio de Jesús. La relación con Dios, no se basa en religión, sino en revelación. Sin conocer a Jesús, no es posible conocer realmente al Padre. La fe cristiana, no es un esfuerzo intelectual, sino una comunión viva con el Hijo.
Es posible estar cerca de lo sagrado, y no reconocerlo. Asistir a una iglesia, o leer la Biblia sin conocer a Jesús, es como mirar una fotografía, sin conocer a la persona que aparece en ella.
No busquemos solo rituales, busquemos intimidad con Dios. Así como un hijo, refleja el rostro de su padre, Jesús, es la imagen exacta del Padre. Ver a Jesús, es ver el corazón mismo de Dios. Cuando lo conocemos de verdad, cuando entendemos quien es El, y que ha hecho por nosotros, no queda otra opción que amarle y servirle. Procuremos cada día, apartar tiempo para estar a solas con Él.
Jesús, abre mis ojos para conocerte íntimamente y al hacerlo, conocer al Padre en su plenitud. Amen. Bendiciones.