
19 He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad.
El desierto suele asociarse con soledad, escasez y espera. Sin embargo, en la Biblia el desierto es también el lugar donde Dios forma, habla y guía. Dios no promete evitar el desierto, pero sí promete abrir caminos en medio de él.
Durante el ayuno, somos confrontados con nuestras áreas de sequedad espiritual, emocional o incluso relacional. Allí, donde sentimos que no hay salida, Dios se manifiesta como el que dirige nuestros pasos.
El camino de Dios no siempre es el más corto ni el más fácil, pero siempre es el correcto. Ayunar nos ayuda a confiar más en Su dirección que en nuestras propias fuerzas.
Señor, en medio de mis desiertos decido confiar en Ti. Aunque no entienda el proceso, creo que Tú estás abriendo camino delante de mí. Guía mis pasos y fortalece mi corazón para no rendirme. Amén.