
7 (porque por fe andamos, no por vista);
Caminar por fe es aprender a confiar en Dios más allá de lo que vemos. El ayuno fortalece nuestra fe porque nos saca de la comodidad y nos lleva a depender más de Dios. Muchas veces esperamos ver para creer, pero la fe nos invita a creer aun cuando no hay señales visibles.
Durante los tiempos de ayuno, es común que surjan preguntas, dudas o incluso silencios. Dios no siempre responde de inmediato, pero eso no significa que no esté obrando. La fe se forma en la espera, en la confianza diaria y en la certeza de que Dios es fiel a Sus promesas.
Caminar por fe implica descansar en el carácter de Dios. Saber que Él es bueno, que Él no llega tarde y que Su voluntad es perfecta. El ayuno nos ayuda a soltar la ansiedad por las respuestas y a confiar en el proceso que Dios está usando para formarnos.
La fe no elimina las dificultades, pero nos sostiene en medio de ellas. Cuando decidimos caminar por fe, aprendemos a vivir con esperanza aun en medio de la incertidumbre.
Señor, hoy decido caminar por fe y no por lo que veo. Ayúdame a confiar en Ti aun cuando no entienda el proceso. Fortalece mi fe y enséñame a descansar en Tus promesas. Que este ayuno afirme mi confianza en Ti. Amén.