Juan 15:5 (RVR1960)
“El que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
Versículo central — Juan 15:5 (RVR1960)
“El que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.
Juan nos enseña que no es la iglesia ni un predicador en particular, ni siquiera una doctrina concreta, sino Cristo solo. Los creyentes debemos entender que todo lo que recibimos de Dios proviene exclusivamente mediante Cristo y la Cruz, ya que ese es el caso la Cruz como se menciona anteriormente debe ser el objeto único de nuestra Fe, entonces el Espíritu Santo puede crecer su Fruto dentro de nuestras vidas.
Después de seis días llegamos a una verdad fundamental: no podemos vivir la vida cristiana separados de Cristo.
Jesús utilizó la imagen de la vid y los pámpanos para mostrarnos nuestra dependencia de Él. Una rama no puede producir fruto por sí misma; necesita permanecer conectada a la vid.
De la misma manera, necesitamos permanecer conectados con Dios y permitir que Su Espíritu Santo obre en nosotros.
La búsqueda del Espíritu Santo no debe convertirse simplemente en una actividad de unos días. Debe convertirse en un estilo de vida: buscar a Dios, escucharle, obedecerle y permanecer en Él.
Nuestro mayor desafío no es comenzar bien, sino permanecer.
Reflexión final
Buscar al Espíritu Santo no es buscar solamente una experiencia; es buscar una relación más profunda con Dios.
Durante estos seis días hemos visto que necesitamos al Espíritu Santo para:
Vivir en Su presencia, recibir poder para servir, ser transformados, ser guiados, ser renovados y permanecer en Cristo.
Que nuestra oración diaria pueda ser:
“Espíritu Santo, no quiero caminar sin Ti. Guíame, transfórmame, lléname y enséñame a permanecer cada día más cerca de Dios.” Amén y Amén.