Reflexiones

Ayuno Día 6

Pastores Javier y Beatriz Ruiz

Jeremías 29: 11

«Porque yo conozco los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza»

«Un llamado a la Esperanza» – Jeremías 29: 11

En los tiempos de incertidumbre que nos está tocando vivir a todos por igual, es probable que no sepamos exactamente por qué sufrimos, pero lo que sí sabemos es que la Palabra de Dios nos dice cómo podemos sostenernos, ser resilientes y conservar la esperanza.

Como lo expresa Jeremías 29:11 – Dios nos deja un mensaje de esperanza y confianza en Dios. Dios le estaba hablando al pueblo de Israel que estaba viviendo en el exilio en Babilonia, asegurándoles que su situación difícil no sería para siempre.

En esencia, Dios les dice: “Yo sé lo que estoy haciendo con ustedes; tengo planes para su bienestar, para darles esperanza y un futuro, por ello nuestra esperanza debe estar cimentada en la roca fuerte que es Cristo Jesús.

Esto nos enseña que, aunque atravesemos momentos de incertidumbre o dificultades, Dios no se ha olvidado de nosotros. Sus planes pueden no cumplirse en el tiempo o de la manera que esperamos, pero podemos confiar en que Él tiene un propósito.

Cuando el sufrimiento toca a nuestra puerta, por lo general nos cuestionamos ¿Por qué a mí? ¿Qué he hecho de malo para que me suceda esto? Las formas de reaccionar de las personas que no tienen una fe viva y puesta en Dios, frente a los episodios críticos de la vida, son tan variadas como variados son los propósitos del sufrimiento y del quebrantamiento.

La verdad es que, el sufrimiento es universal. La Biblia nos asegura que toda la creación sufre. Y en nuestro mundo, sabemos que cada uno está siendo procesado de una u otra forma. Lo cual indica que estamos llamados a ser compasivos los unos con los otros, tal como nos lo enseña el Apóstol Pablo. Efesios 4:32Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándonos unos a otros, como Dios también os perdonó a vostros en Cristo

Ahora, la forma en que «interpretemos» los sucesos negativos que inesperadamente aparecen en nuestra vida, influirán en la aparición de problemas emocionales, tales como la ansiedad y la depresión; terreno fértil para que el virus de la desesperanza invada nuestra vida y apague poco a poco las ilusiones, motivaciones y nuestras energías.

Querido hermano, hoy, más que nunca, necesitamos aprender a ser fuertes para vivir la vida a plenitud, tal como lo afirmó Jesús:
“El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia.” (Juan 10:10)

Como seguidor de Jesucristo, es vital para nuestra Paz interior, entender y aceptar plenamente la realidad de que experimentaremos contratiempos, dificultades y derrotas, algunas serán complejas, otras no tanto. Lo cierto es que llegarán en algún momento y pondrán a pruebas nuestra confianza en Cristo.