Reflexiones

Ayuno Día 3

Pastores Javier y Beatriz Ruiz

Apocalipsis 2: 4-5

4 Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. 5 Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.

“Volver al primer Amor” Apoc. 2:4-5

“Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de donde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras.”

¿Recuerdas cuando recién conociste a Cristo? Nada ni nadie podía cambiar el deseo de tu corazón de estar cerca de Él.  Tus acciones y prioridades mostraban quien era Él para ti. Tu obediencia y fidelidad, no estaban marcadas por deberes, sino deleites, la motivación de tu corazón era evidente. Cristo era tu más grande tesoro. Pero, la pregunta de hoy tercer día de ayuno es: ¿Lo sigue siendo? ¿En realidad lo seguimos experimentando en carne propia?

Muchos contrastan el primer amor de un creyente, con la etapa de enamoramiento de una pareja, cuando lo único que se hace es hablar de ella, sus cualidades, de todo aquello que lo hace diferente y especial, y queremos estar juntos todo el tiempo.

Al pasar de los años, nuestra relación con Cristo puede volverse rutinaria, fría, apática y se convierte en algo religioso, de tal forma que estas verdades pueden ser afirmadas en nuestra mente, pero verse completamente ausentes en nuestras vidas.

La palabra “recuerda” se encuentra frecuentemente en la Biblia, tanto en el AT, como en el NT. Hallamos esta palabra que pudiera parecer a simple vista una acción pasiva. Sin embargo, el diccionario de Oxford la define como: “traer a la memoria algo percibido, aprendido o conocido” mostrándonos que recordar es una acción activa, que implica esfuerzo mental.

Podemos en esta mañana dirigir nuestra atención, a un texto que conocemos, pero que frecuentemente olvidamos. Apoc. 2: 2-5

Por cuarenta años, la iglesia de Éfeso había permanecido fiel al Señor y a su palabra en medio de dificultades y la persecución. Y el Señor comienza reconociendo y elogiando sus fortalezas, su fatiga, su perseverancia, su discernimiento, sus sufrimiento y decisión de hacer el bien incansablemente, habían prevalecido fieles en medio de todo. Sin embargo, aunque ellos cumplían con todas estas características, la iglesia de Éfeso, había abandonado su primer amor.

De igual manera en nuestras vidas, cuando nuestro primer amor está ausente, Él lo sabe. Hacemos las cosas porque las sabemos, por experiencia, nos volvemos profesionales, pero no estamos agradando a Dios. No importa cuánto tratemos de aparentar delante de los demás, el Señor es quien en realidad lo ve y lo conoce todo, “y no hay cosa creada oculta de su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de Aquel a quien tenemos que dar cuentas.” Hebreos 4:13

Lo contrario de recordar es olvidar, y tristemente es algo que es muy fácil para nosotros. De hecho, la mayoría de las veces la puerta para la caída, o decadencia espiritual, es el resultado de olvidar la gracia del Señor y al Dios de la gracia. Olvidar sus misericordias cada día y su fidelidad.

Te animo a dedicar un tiempo, donde puedas estar a solas con Jesús, y recordar como era su vida antes de conocerle. Y evaluar como esta tu primer amor.

Podemos tener un recorrido de varios años como hijos de Dios, estar bajo enseñanza bíblica, y servir en un ministerio, pero eso jamás podrá reemplazar nuestro amor y devoción a Cristo como Él lo demanda.

No importa la calidad y cantidad de nuestro servicio al Señor, si Él no ocupa la preeminencia en nuestros corazones. No importa la profundidad de tu teología, si Cristo no tiene tu corazón, si Él no es tu primer amor.